El
Coaching Educativo
En el sustento teorico se describen las diferentes características que giran acerca del modelo del Coaching Educativo: origen, definición, rol, características, pilares, cualidades del
profesor-coach, competencias y las habilidades del coach como elemento de mayor
relevancia dentro del coaching educativo.
Origen
de la Palabra Coaching
La palabra coach se
remonta a los siglos XV y XVI. El término “coach” significa al mismo tiempo
entrenador y autocar. La etimología de la palabra es bastante conocida, ya que
por esa época la ciudad húngara de Kocs se convirtió en parada obligatoria para
todos los viajeros que hacían el trayecto entre Viena y Budapest. Fue en esta
ciudad donde comenzó a utilizarse un carruaje con un sistema de suspensión que
hacía mucho más cómodo el viaje. Empezó así a hablarse del “kocsi szekér” o
“carruaje de Kocs”, símbolo de la excelencia en aquella época. Kocsi, dió
origen a palabras coach en inglés, kutsche en alemán y coche en español. Ambas
acepciones tienen un significado común: facilitadores para llegar más rápido a
un destino.
Así, etimológicamente,
el término “coach” deriva de un medio de transporte. el coaching sirve para
transportar a las personas del lugar donde están hasta el lugar donde desean
estar. El conductor del carro ó “coach”, sirve de guía en el proceso del
coaching y facilita el proceso de desplazamiento del cliente (o “coachee”) pero
no decide el rumbo a seguir.
Cuando el término
“Coach” pasa a Inglaterra, originariamente se utiliza para nombrar el carruaje,
pero a partir de 1850 lo encontramos también en las universidades inglesas para
designar a la figura del entrenador: así existe el coach o entrenador de corte
académico y, posteriormente, el coach deportivo. Más tarde, en 1960, el término
se emplea también para distinguir programas educativos, pero hasta 1980 no se
habla de Coaching como una profesión con formación y credenciales específicas.
Es aquí cuando surge el concepto de Coaching Ejecutivo como una nueva y
poderosa disciplina.
Los orígenes del
coaching se pueden encontrar en los libros de Gallwey, sobre El Juego Interno
del Tenis, del Golf y del Esqui, escritos a mediados de los años setenta. En estos libros Gallwey sugirió un viaje en
el paradigma del entrenamiento deportivo, De hecho cuando un jugador escuchaba
una sugerencia y trataba de aplicarla, su desempeño disimula. Cuando el jugador
se relajaba y sostenía en su mente una imagen y una sensación del resultado
final, y permitía que su cuerpo creara ese resultado, el jugador mejoraba.
Por su parte, Hube
(2006), indica que el coaching consiste en “explotar y desbloquear el potencial
de la persona para maximizar su desempeño. Es decir, que el coaching consiste
en ayudar a aprender, más que en enseñar” (p. 2). Atendiendo a estas ideas, el propósito
del coaching radica en que suministra el aprendizaje, desarrollando las
habilidades de los individuos, ampliando sus conocimientos y sus experiencias.
El Coaching , definiciones y fundamentos
El coaching es una herramienta,
que ha sido usada desde hace varios años por países como Francia y Estados Unidos, y hoy en día ha
tomado auge en España; y consiste en la creación de nuevos paradigmas con el
fin de dar resultados innovadores a una necesidad dada, es decir que a través
del uso del coaching existe la posibilidad de incrementar el potencial y de qué
habilidades, herramientas y recursos disponemos con el fin de sobre pasar los obstáculos
impuestos por el uso de paradigmas arcaicos que determinan las actitudes y por consiguiente
afectan las aptitudes.
Es así; como el coaching
representa un medio estratégico para el siglo actual dado que el individuo busca
hoy en día la superación personal con el propósito de ser más productivo y
aprovechar la vida al máximo en sus diferentes contextos. Está basado en una
relación donde el coach asiste en el aprendizaje de nuevas maneras de ser y de
hacer, necesarias para generar un cambio paradigmático o cultural. El concepto de coach puede tomarse como un
acompañamiento, o guía. En definitiva el coach no es más que un profesional
“con formación especializada y conocimientos de técnicas de ayuda que permiten
crear un espacio de diálogo entre él y el coachee (entrenado), un espacio de reflexión
para mejorar”.
En este contexto el
término Coaching, conserva en gran medida, parte de su significado originario,
referido al transporte cómodo de una persona, pues como lo señala Bou (2007), el
Coaching actualmente, también transporta a las personas de un lugar a otro, de
donde están hoy, a donde les gustaría estar mañana, siendo el coach,
simplemente un facilitador de este viaje, un acompañante de lujo en ese
provechoso camino, pero nunca el máximo responsable de las decisiones que se
van tomando, ni quien asume la pesada carga de cada paso (p. 13).
Desde esta perspectiva y en
relación a lo señalado por Bou (2007) el coaching educativo puede definirse como un proceso sistemático de
aprendizaje, focalizado en la situación
presente y orientado al cambio, en el que se facilitan unos recursos y unas
herramientas de trabajo específicas, que permiten la mejora del desempeño en
aquellas áreas que las personas demandan (p. 11).
Atendiendo a estas
consideraciones, varios autores definen El Coaching desde la perspectiva de la
metodología educativa (La famosa Cuestión Docente) para el cambio y el coach como
un facilitador de procesos de cambio en las personas. Y como en cualquier otro
enfoque moderno de facilitación, el coach se abstiene de opinar, dar respuestas
o proponer soluciones. Son los coaches
(estudiantes) los que deciden el camino
a seguir, al igual que en un proceso de trabajo en grupos tradicional, es el
grupo mismo el que define sus conclusiones. El coach es tan solo un facilitador
pedagógico del proceso de cambio. Pero a diferencia de los procesos de
facilitación de trabajo en grupos ya conocidos, el coaching se enfoca
claramente en los individuos en su potencial, en sus sueños y metas.
Chiavenato (2004), al
tratar el Coaching como estrategia esencial para la cuestión del talento
humano, señala la labor actual del coach, en un mundo moderno en constante
cambio, como una tarea clave y conectiva entre las demandas organizacionales y
las responsabilidades formativas y educativas. Según la opinión del autor,
existen hoy en las organizaciones necesidades que la excelencia educativa debe
satisfacer desde sus propios contextos. Como decía Senge (1986), las
organizaciones que aprenden logran mejores resultados pero deben imprimir una
nueva cultura de cambio y así mismo una nueva gestión. Ello pasa por actualizar
varios procesos de transformación, entre ellos el coaching como herramienta
para el proceso de la enseñanza – aprendizaje.
Coaching Educativo – Metodología y Competencias
Como es bien
sabido, la sociedad del siglo XXI se caracteriza por numerosos cambios
estructurales, que han precipitado modificaciones dentro de los diferentes
ámbitos de la sociedad, incluido el
sistema educativo (Maureira, 2009). Estos cambios han introducido en las aulas
nuevos conceptos como diversidad, revolución digital, interculturalidad,
procesos todos que dan respuesta a las necesidades que algunos de estos cambios
han provocado en la sociedad (Sánchez-Teruel y Robles-Bello, 2013; Anderson,
2010). Este hecho ya supone un giro en las formas de entender los procesos de
enseñanza y aprendizaje (Rosinski, 2008), pues se transforman los
planteamientos pedagógicos en aras de conseguir un aprendizaje practico más
significativo y una mayor implicación por parte del
alumnado en su propio proceso de aprendizaje (Garcia-Perez y Rebollo, 2005).
Ya existen antecedentes (Silins y Mulford, 2002) que han mostrado que,
dentro de los sistemas educativos, pueden implementarse nuevos modelos de
trabajo basados en el coaching.
Este,
en particular, ofrece beneficios significativos para los docentes y para su
alumnado, pues favorece la mejora tanto en la enseñanza como en el proceso de
aprendizaje (Asociación Española de Coaching, 2011). También, si se utiliza
esta herramienta, se logra un nivel más alto de motivación, una mejora en las
habilidades organizativas y en las estrategias de aprendizaje, como la
colaboración (Ward, 2012). El beneficio
general de una formación especializada en coaching seria proporcionar nuevas estrategias y enfoques
prácticos para ayudar a educadores y orientadores a afrontar los “viejos”
problemas con “nuevas” alternativas de solución (Launer, 2007).
El coaching pretende adquirir nuevas competencias
profesionales funcionales que permitan el desarrollo de altas habilidades y
capacidades socioemocionales (Medina y Perichon, 2008; Sánchez-Teruel, 2009).
Otro beneficio de implantar el coach dentro
de los centros educativos es que podrá prestar su apoyo para mejorar y optimizar
las capacidades innatas, los recursos internos y la creatividad que los alumnos
ya tienen, con el fin de obtener los máximos resultados posibles, con base en
criterios no solo de eficacia y calidad, sino de excelencia, convirtiendo así
el proceso de aprendizaje en un verdadero aprendizaje transformacional (Cardona y García -Lombardía,
2009).
Los
aspectos educativos que podrían ser abordados desde la metodología del coaching son los siguientes
(Bou, 2007; Sánchez -Teruel, 2009):
- La acción tutorial (coaching de acompañamiento)
para conseguir el desarrollo personal y social del alumnado.
- Mejorar las relaciones interpersonales y
la comunicación interna en los centros educativos.
- Facilitar la coordinación de los
centros educativos con los servicios sociales y sanitarios de la
comunidad.
- Definir la cultura, misión, visión
y valores del centro educativo.
- Fomentar el liderazgo y la gestión
emocional para los equipos docentes.
- Resolver conflictos en el aula,
problemas de convivencia en el centro, abandono/fracaso escolar, entre
otros.
- Sacar el máximo aprovechamiento de
la diversidad del alumnado, tanto para los alumnos con necesidades
educativas especiales como para quienes no las tienen, y convertir, así, a
la escuela en un verdadero contexto generador de oportunidades y
desarrollador de talentos.
- Mejorar la relación e implicación
de las familias con la escuela desde un punto de vista sistémico de las
situaciones son el método
ganar-ganar.
9.
Aumentar el propio autoconocimiento, la motivación y la
autoestima de los docentes como verdaderos guías del proceso.
Tal como expone Gorrochotegui (2010),
la implantación del coaching ayuda
al alumnado a desarrollar competencias cruciales como:
- Aprender a aprender.
- Profundizar en el
autoconocimiento, como aprendices a lo largo de toda su vida.
- Articular mejor sus necesidades.
- Mayor grado de autoconfianza,
voluntad, capacidad de aprender y cambiar.
- Fomentar
la confianza en su propia habilidad de enseñar, de tal forma que empiecen
a marcar una autentica diferencia.
- Desarrollar
importantes destrezas para toda la vida que pueden aplicarse tanto en
contextos profesionales como en otros ámbitos (domésticos, personales y
sociales).
Por otro lado, para el
profesorado, el coaching apoya la experimentación con nuevas
estrategias en el aula (Hall y Duval, 2010; Gorrochotegui, 2011; Ward,
2012). Se empiezan a ver los problemas no como variables negativas, sino como oportunidades para
explorar estrategias nuevas en vez de indicadores de fracaso (Instituto Europeo del
Coaching, 2011). Los profesionales de la escuela se sienten
animados para reflexionar sobre su práctica docente actual; tienen más
confianza para experimentar con ideas creativas y empiezan una gama más amplia
de técnicas innovadoras de enseñanza (Wise y Jacobo, 2010).
Competencias del Docente Coach
El concepto competencias
aparece en el diccionario de la Real Academia Española (2001) definido como:
Disputa o contienda entre dos o más personas sobre algo. Oposición o rivalidad
entre dos o más que aspiran a obtener la misma cosa. Por lo tanto, al mirar que el adjetivo competente
significa aquella persona que tiene una “aptitud de pericia”, que es “idónea”
para hacer algo o intervenir en un asunto determinado.
Las competencias hacen
referencia a las habilidades de las personas y al conocimiento, hace referencia a la competencia en el terreno
legal, para llevar actividades propias de su competencia y crea rivalidad entre
las personas, animales u organizaciones que aspiran a tener la misma cosa.
Chomsky (1965) considera que una competencia consta de un conjunto de reglas
que permiten la generación de innumerables desempeños. (Rodriguez, 1999), define competencias como
el conjunto de conocimientos, habilidades y disposiciones de conductas que
posee una persona, que le permiten la realización exitosa de una actividad.
Alguien es competente si
sabe movilizar conocimientos y cualidades para enfrentarse a un problema
determinado; es decir, son las competencias las que determinan los
conocimientos y las cualidades puestas en juego (Mandon, 1990)
El docente como coach
deberá ser una persona vital, en constante cambio y crecimiento, que sea
ejemplo de plenitud en diversos ámbitos de su vida, y tendría que desarrollar
las siguientes competencias: Cano, Elena (2005).
a) Relacionarse cálidamente: Ser una persona
cálida y cercana; que sea capaz de
acercarse emocionalmente a los miembros de su grupo.
b) Asertiva en los límites: Que sea capaz de
establecer y hacer respetar límites claros para el buen funcionamiento del
grupo, así como el logro de objetivos planteados.
c) Aceptante: Que muestre un aprecio positivo
incondicional a todos los asistentes por igual.
d) Congruente: Debe ser una persona congruente,
entre lo que dice, piensa y hace.
e) Motivadora: Que facilite la motivación
interna, con su propia persona y su experiencia.
f) Establezca confianza Capaz de establecer un
clima de confianza con su alumno.
g) Atención física: Que atienda físicamente a
los participantes en su grupo. Que su
lenguaje corporal sea receptivo hacia los demás.
h) Atención psicológica: Que esté disponible para
la persona que escucha, con todo lo que es.
i) Escucha activa: Que no interrumpa, juzgue,
critique o aconseje. Que sólo escuche,
permitiendo la autoexploración y el proceso de conciencia de los participantes.
j) Empática: Que sea capaz de comprender a otros
como si estuviera en el lugar de ellos, desde su mundo interno.
k) Utilice técnica: Que conozca y domine la
técnica: escucha activa, empatía, ejercicios y hacer preguntas que lleven al
alumno a identificar y lograr sus metas.
Pilares del Coaching Educativo
El
coaching educativo para
su implantación se basa en pilares fundamentales. El coaching académico es un proceso que ayuda a una persona
o a un equipo de trabajo a buscar el desarrollo de sus máximas capacidades (González,
2010). Mediante el coaching,
logran hacerse manifiestas las fortalezas y los recursos de los miembros de una organización,
y se les ayuda a sobreponerse a resistencias e interferencias internas y a
integrarse y actuar de manera eficiente como parte de un equipo de trabajo
(Robbins y Judge, 2009).
Este proceso de coaching puede ir dirigido a los tres elementos principales del
contexto escolar: el equipo docente, los padres y los alumnos (Núñez, 2009). El
coaching educativo apuesta por
un aprendizaje centrado en la persona, donde el protagonista (alumnos, docentes
o padres) constituye los pilares fundamentales de todo el proceso (Senge, 2005)
(figura 2). Además, el desarrollo de la autoconfianza para que tome decisiones y
asuma responsabilidades es objetivo clave, consiguiendo así, las metas propuestas
al inicio del proceso (Ward, 2012).
La principal herramienta con la que
cuenta el coach son las preguntas potenciadoras que permiten que el coachee
descubra sus posibilidades y pueda llevar a cabo las acciones que le permitan
lograr sus objetivos. El coach ayuda a sacar todo el potencial que la persona tiene
y no lo sabe que tiene o no se anima a experimentarlo. El pensamiento, el
lenguaje y la acción son fundamentales en el proceso de coaching y determinan
el ser y hacer.
El coaching es un proceso de cambio que
hace pasar a la acción. Los tres pilares
del coaching son los objetivos, las creencias y los valores. Las creencias son
generalizaciones que hacemos acerca de nosotros mismos y en la realidad que nos
circunda, que aceptamos como verdaderas y acaban gobernando nuestra forma de
actuar y de entender el mundo. Los valores son los principios fundamentales de
la vida de las personas y están presentes en lo que la persona quiere. ¿Quién
interviene? El coach es quien dirige el encuentro, proponiendo la metodología. El
coachee o cliente es quien quiere mejorar algún aspecto de su vida personal o
laboral. El coaching educativo tiene como objetivo mejorar y optimizar el
desarrollo personal y profesional de los individuos involucrados en el proceso
de aprendizaje. Tiene tres pilares fundamentales del coaching educativo y ellos
son:
- Coaching familiar. Formación de
padres y madres usando las herramientas del coaching en la educación de
sus hijos, trasmitiéndoles valores, compromiso en sus tareas, disciplina
en su accionar.
- Coaching en las aulas. Formación
del docente como asesor académico.
- Coaching a los alumnos. La
formación de alumnos coachees, que les permita desarrollarse en forma
efectiva y les permita alcanzar sus metas aprendiendo a vencer las
dificultades que se les presenten.
El docente puede ser más un facilitador
o coach, que un enseñante o experto, como en el modelo tradicional. La tutoría
tradicional aplicada a la educación superior, o la tutoría del e-Learning,
puede aplicarse bajo el enfoque de coaching tomando el tutor un lugar muy
fuerte. Los alumnos son los responsables del proceso de aprendizaje. El alumno
es el protagonista principal de la historia, es el responsable de sus
decisiones y el docente anima, escucha y lo motiva a la acción para alcanzar sus
objetivos.
Los alumnos son los responsables del
proceso de aprendizaje. El alumno es el protagonista principal de la historia, es
el responsable de sus decisiones y el docente anima, escucha y lo motiva a la
acción para alcanzar sus objetivos. Como dice Leonardo Wolk en El Arte de
Soplar Brasas, aprender no es sólo tener información,
aprender es expandir nuestra capacidad de acción efectiva…”. Vincula
aprendizaje con acción, se habla de acciones efectivas para llevar a la
práctica lo aprendido, no queda en un mero conocimiento. El alumno debe
experimentar lo aprendido.
El
docente debe ayudar al alumno a definir sus objetivos académicos, sus recursos,
a diseñar su futuro, a cambiar las creencias que no le permiten el logro de sus
objetivos. Debe acompañarlo en el recorrido del camino desde donde está hasta
donde quiere estar, proporcionando herramientas para transitar ese camino y
optimizar sus rendimientos en todas las áreas. El docente cuenta con numerosas
herramientas para poder llevar a cabo esta transformación en sus alumnos trabajando
la escucha activa, los miedos, los pedidos, el poder personal, hábitos, estados
de ánimo, entre otros.
Se planifican conjuntamente las metas y
objetivos que se quieren conseguir tanto a nivel grupal como individual. Deben
trabajar en un clima de motivación para que el grupo se sienta seguro en el
proceso, deben animarse en el proceso de cambio. Los objetivos deben ser
fácilmente medibles. Al hacer el seguimiento del proceso debe haber un espacio
de reflexión para que cada uno valore sus propios recursos y las áreas de
mejora. Lo formación de un buen profesional no solamente consiste en los
conocimientos adquiridos durante el pase por la institución educativa sino
también en la contribución en su formación como ser humano.
El
profesor-coach
Muchos docentes ya fungen como tal y no
son conscientes de ello. De hecho, el profesor-coach es quien presenta capacidades como empatía, integridad e
interés, así como una disposición, en la mayoría de los casos, a adoptar
enfoques innovadores que promuevan nuevas metodologías de trabajo, muchas veces
a riesgo de críticas por parte de compañeros o de los propios padres no coachees. En todo caso, la aplicación del coaching en el contexto educativo requiere, por parte del coach-docente, atender a las siguientes cualidades:
a)
Saber escuchar y atender. De acuerdo con lo señalado por Bou (2007),
esta es una de las cualidades principales que debe tener el coach-profesor/tutor, pues esta competencia constituye uno de los principales
elementos desencadenantes, en el alumno, de motivación y confianza en la guía
del coach.
b)
Ofrecer una disponibilidad, de manera tal que el participante
pueda acceder, como lo señalan O’Connor y Lages (2005), a la ayuda requerida
para hacer frente a la situación que así lo demande, a través del uso de sus
propios recursos y no de soluciones pre elaborado que partan del coach. La función de este no es, en
definitiva, resolver los problemas del alumno, sino ayudarlo a hacerse
consciente de la pista que posee para alcanzar los objetivos y metas que se ha
trazado.
c)
Trabajar un problema presente, bien delimitado y con un
objetivo a la vista suficientemente atractivo y realista, con objeto de
movilizar la motivación del alumnado.
d)
Ser competente, lo cual requiere un conocimiento del entorno y
de la tarea que realiza el alumno.
e)
Tener buen ánimo y
actitud mental positiva, pues un coach es un líder. Según O’Connor y Lages
(2005), debe poseer tres atributos principales: habilidad, conocimiento y
servir de ejemplo.
Para ser un coach eficaz necesitamos
ciertos conocimientos, habilidades, técnicas y una actitud abierta y positiva,
aceptante del otro y sus circunstancias. Un buen coach se preocupa en ayudar a
los demás a que aumenten sus niveles de conciencia en sí mismos y les anima a
tomar decisiones positivas y a pasar a la acción. Establece un ambiente de confianza y
seguridad basado en la escucha activa y en la empatía. Es importante
desarrollar las habilidades de plantear preguntas que lleven al alumno a
descubrir sus áreas de crecimiento, metas y estrategias que lo llevarán a ser
el que quiere ser, en los diferentes ámbitos de su vida.
El fin último del coaching es
establecer un ambiente en el que los alumnos puedan permitirse pensamientos de
alta calidad. Todo lo que hacemos como personas
va precedido por el pensamiento. De modo
que la calidad de nuestras acciones y decisiones viene ligada a la calidad de
nuestro pensamiento. Ahí es donde el
coaching puede ejercer el efecto más profundo. El proceso nos permite dar
dirección a nuestros pensamientos y darnos cuenta de creencias o situaciones
que afectan nuestro rendimiento. Podemos
introducir cambios y mejoras duraderos, sin necesitar que alguien más nos
sugiera qué hacer.
Rol del Coach
- Facilita: La organización,
comunicación y trabajo en equipo.
- Propicia: Crecimiento personal y
profesional de las personas y equipos.
- Motiva: Visión inspiradora
- Refuerza: Los valores mediante un
ejemplo, la responsabilidad, disciplina, el compromiso, el respeto y la
solidaridad,
- Promueve y consolida: Unidad del
equipo.
- Aporta mirada desde afuera: Ayuda a descubrir
aspectos no percibidos por el equipo.
- Provocador y desafiante: Cuestiona las estructuras rígidas de la forma de
ser y de concepciones antiguas de cómo deben hacerse las cosas.
Rol del Coachee
- Busca al coach cuando lo necesite,
por aspectos personales o académicos.
- Entrega confianza y permite que el
coach, durante la conversación, le proporcione una visión diferente del
quiebre que enfrenta; y a partir de ahí, nuevas posibilidades de acción.
- Atiende al compromiso establecido
con el coach y desarrolla el plan de acción aplicando el círculo de la
calidad.
Funciones del coach educativo
- Definir objetivos individuales y
colectivos de forma clara y específica.
- Concluir planes de acción.
- Trabajar la autoconciencia y las
habilidades.
- Motivar al coachee.
- Ayudar al descubrimiento de los
recursos propios.
- Ayudar a identificar y comprender el
efecto de las creencias limitantes.
- Potenciar las creencias habilitantes.
- Promover la responsabilidad del alumno en
el proceso de aprendizaje.
- Elaborar estrategias efectivas distintas
a las que hasta ahora se traducían n resultados insuficientes.
- Ayudar a transformar el “fracaso” en
lecciones aprendidas.
- Promover equipos altamente eficientes.
Aptitudes y actitudes de un buen coach
Para hacer un proceso de
"coaching" ético, responsable e integral, se siguieron las
recomendaciones de Cardona (2002), quien expone que para llevar la adecuada
orientación en este proceso, el "coach" debe tener como:
Como aptitudes:
a)
Visión para inspirar altos resultados. El buen
"coach" no se conforma con la mediocridad ni con conseguir
resultados. Ve más allá que la persona asesorada y descubre nuevas
posibilidades de crecimiento.
b)
Habilidad para
establecer metas exigentes, pero alcanzables y progresivas. El buen
"coach" no empieza por el final, sino que diseña un camino de
progreso, que va por un plano inclinado. Sabe fijar metas específicas para cada
persona, ajustadas a sus necesidades y ritmos de aprendizaje.
c)
Disciplina. El buen
"coach" establece unas reglas de juego, que mantiene con disciplina.
Es riguroso, preciso, ordenado, de modo que crea unas expectativas claras y
fiables.
d)
Empatía. El buen
"coach" es capaz de captar los estados internos de las personas que
asesora. Por eso también puede dar el "feedback" adecuado, en el tono
apropiado y en el momento correcto.
Y como actitudes:
a)
Honradez. El buen
"coach" juega limpio, es decir, piensa lo que dice y dice lo que
piensa; juzga los hechos con justicia y veracidad. Dice las cosas como son y a
la cara.
b)
Pasión por el desarrollo
de sus asesorados. El buen "coach" tiene un interés genuino y
profundo por ayudar a los demás en su proceso de mejora. Se emociona con el
progreso de su gente y sufre con el sufrimiento de los demás.
c)
Ejemplaridad. El buen "coach" va por delante en
aquellas exigencias que le conciernen a él (lo cual no significa que tenga que
hacer en todo más que sus asesorados).



